DAVID FERNÁNDEZ / Xicochimalco, Ver.- La “xiqueñada” es la fiesta más famosa de las ligadas a las celebraciones patronales de Santa María Magdalena en Xicochimalco. Inició hace 34 años reuniendo a tres mil personas, hoy en día se concentran en ella alrededor de 60 mil gentes entre turistas y lugareños.
En el evento trabaja el comité de la Peña Taurina de Xico cuyo único propósito a lo largo del año es recaudar fondos para su organización. En la edición de éste año 18 toros de 480 kilos fueron traídos por un costo de 81 mil pesos, reveló su presidente José Fidel Hernández Alarcón.
A los toros se les guarda en cajones de un metro 50 centímetros de largo, 80 centímetros ancho y un metro 40 de alto aproximadamente por 12 horas. Desde que salen del corral hasta que son liberados en la fiesta.
En el evento trabaja el comité de la Peña Taurina de Xico cuyo único propósito a lo largo del año es recaudar fondos para su organización. En la edición de éste año 18 toros de 480 kilos fueron traídos por un costo de 81 mil pesos, reveló su presidente José Fidel Hernández Alarcón.
A los toros se les guarda en cajones de un metro 50 centímetros de largo, 80 centímetros ancho y un metro 40 de alto aproximadamente por 12 horas. Desde que salen del corral hasta que son liberados en la fiesta.
LA XIQUEÑADA
Xico es un pueblo ligado al ganado, a la tradición taurina. Se aprecia en los “toros” que se queman en honor a la Santa María Magdalena en sus fiestas patronales. Por eso no sorprende que la “xiqueñada”, sea la más famosa y grande de sus celebraciones.
La gente grande del pueblo le dice “La Pamplonada”, pero no se parece a la que se realiza en Pamplona. En la ciudad española sueltan a los toros para que correteen por las calles llenas de personas. En la ciudad veracruzana se sueltan para ser toreados por aquel que se atreva.
La “xiqueñada” consiste en cerrar la calle Miguel Hidalgo, la principal del pueblo que lleva desde la entrada hasta la Parroquia. Debido al número de animales la cierran en tres sectores, en donde van liberando uno por uno a los toros. Y el que se atreva que le entre.
Y no falta el atrevido. Algunos medio envalentonados por el alcohol, otros por adicción a la adrenalina. Son hombres jóvenes los que se turnan dentro de ésta plaza taurina callejera para hostigar a los toros. Les aplauden en la cara, les pegan en el trasero con paliacates, todo esto con el único propósito de ser perseguidos por los poderosos cuernos de la bestia.
Pero el toro también se divierte, por lo menos una persona por sector tiene que ser atendida por la Cruz Roja y Protección Civil. Pero eso no detiene la fiesta: sacan al herido y repiten la faena a lo largo de dos horas.
Después algunos corren a la plaza de toros a presenciar las corridas, otros acuden a misa, o se quedan presenciando los bailes tradicionales fuera de la parroquia. Pero la mayoría invade las calles en una fiesta que dura hasta la noche, y gran parte de ella.
Xico es un pueblo ligado al ganado, a la tradición taurina. Se aprecia en los “toros” que se queman en honor a la Santa María Magdalena en sus fiestas patronales. Por eso no sorprende que la “xiqueñada”, sea la más famosa y grande de sus celebraciones.
La gente grande del pueblo le dice “La Pamplonada”, pero no se parece a la que se realiza en Pamplona. En la ciudad española sueltan a los toros para que correteen por las calles llenas de personas. En la ciudad veracruzana se sueltan para ser toreados por aquel que se atreva.
La “xiqueñada” consiste en cerrar la calle Miguel Hidalgo, la principal del pueblo que lleva desde la entrada hasta la Parroquia. Debido al número de animales la cierran en tres sectores, en donde van liberando uno por uno a los toros. Y el que se atreva que le entre.
Y no falta el atrevido. Algunos medio envalentonados por el alcohol, otros por adicción a la adrenalina. Son hombres jóvenes los que se turnan dentro de ésta plaza taurina callejera para hostigar a los toros. Les aplauden en la cara, les pegan en el trasero con paliacates, todo esto con el único propósito de ser perseguidos por los poderosos cuernos de la bestia.
Pero el toro también se divierte, por lo menos una persona por sector tiene que ser atendida por la Cruz Roja y Protección Civil. Pero eso no detiene la fiesta: sacan al herido y repiten la faena a lo largo de dos horas.
Después algunos corren a la plaza de toros a presenciar las corridas, otros acuden a misa, o se quedan presenciando los bailes tradicionales fuera de la parroquia. Pero la mayoría invade las calles en una fiesta que dura hasta la noche, y gran parte de ella.
ANTECEDENTES
En el estado de Veracruz sólo hay dos municipios que poseen una plaza de toros. Uno de ellos es Orizaba que cuenta con la Plaza de toros de “La Concordia”, abierta en 1994; el otro es Xico.
En 1950 abrió sus puertas la actual plaza de toros de Xico. Nombrada en honor del torero más grande que ha dado el pueblo, el triunfador en la monumental Plaza de Toros México: Alberto Balderas.
Sin embargo ya 1930 el pueblo contaba con una plaza de toros, estaba construida de madera y se cayó bajó el peso de sus visitantes.
En 1950 abrió sus puertas la actual plaza de toros de Xico. Nombrada en honor del torero más grande que ha dado el pueblo, el triunfador en la monumental Plaza de Toros México: Alberto Balderas.
Sin embargo ya 1930 el pueblo contaba con una plaza de toros, estaba construida de madera y se cayó bajó el peso de sus visitantes.
LOS ORIGENES
La “xiqueñada” inicia en 1976 gracias a tres personas: Víctor Hilarión Hernández, José María Virues Soler y Fausto Soto Morales, de los cuales sólo sobrevive el último.
Fasto Soto, conocido en el lugar como Tito Toto, vendía plátanos en Huamantla, Tlaxcala. “Ahí vi que hacían una Pamplonada, y pensé que eso lo podíamos hacer nosotros”, señala.
Cuenta que para realizar la primera xiqueñada tuvieron que ir pidiendo dinero entre la gente del pueblo.
“Compramos dos vaquitas de 300 kilos”, señala, “pero una noche se sacó una para torearla y se descornó. Así que con la vaquita que quedó armamos un fiestón”.
Revela que en la segunda edición el pueblo ya se mostró mas participativo, tan así que ganaderos del lugar prestaron dos toros. “Entonces ya se hizo con tres en vez de una. Y así fue creciendo hasta hoy que liberan 18 toros”.
“Yo no sé”, confiesa, “por qué jala más gente aquí que a Humantla. Allá aun se mantiene el sentido original de la fiesta. Aquí se ha ido desvirtuando un poco”.
La xiqueñada se realiza como parte de las celebraciones patronales, sin embargo la gente joven parece estar perdiendo éste sentido y agarrarlo como fiesta independiente, señala don Tito.
“Además hay mucho abuso”, dice, “en la pasada reunión señalé que el Ayuntamiento debe mandar a hacer unas gradas y no cobrar el uso de la gente, o si se le cobra que sea mínimo. Para que el turismo se vaya contento”. El costo de las gradas alcanza los 150 pesos.
Tito Toto es propietario de un humilde puesto de mole, “Mole Charito”, donde lo han visitado políticos de todo los niveles, y distinguidos medios de comunicación nacionales e internacionales. “Para mi es un orgullo, que a pesar de los años, se me reconozca el haber iniciado esto”.
La “xiqueñada” inicia en 1976 gracias a tres personas: Víctor Hilarión Hernández, José María Virues Soler y Fausto Soto Morales, de los cuales sólo sobrevive el último.
Fasto Soto, conocido en el lugar como Tito Toto, vendía plátanos en Huamantla, Tlaxcala. “Ahí vi que hacían una Pamplonada, y pensé que eso lo podíamos hacer nosotros”, señala.
Cuenta que para realizar la primera xiqueñada tuvieron que ir pidiendo dinero entre la gente del pueblo.
“Compramos dos vaquitas de 300 kilos”, señala, “pero una noche se sacó una para torearla y se descornó. Así que con la vaquita que quedó armamos un fiestón”.
Revela que en la segunda edición el pueblo ya se mostró mas participativo, tan así que ganaderos del lugar prestaron dos toros. “Entonces ya se hizo con tres en vez de una. Y así fue creciendo hasta hoy que liberan 18 toros”.
“Yo no sé”, confiesa, “por qué jala más gente aquí que a Humantla. Allá aun se mantiene el sentido original de la fiesta. Aquí se ha ido desvirtuando un poco”.
La xiqueñada se realiza como parte de las celebraciones patronales, sin embargo la gente joven parece estar perdiendo éste sentido y agarrarlo como fiesta independiente, señala don Tito.
“Además hay mucho abuso”, dice, “en la pasada reunión señalé que el Ayuntamiento debe mandar a hacer unas gradas y no cobrar el uso de la gente, o si se le cobra que sea mínimo. Para que el turismo se vaya contento”. El costo de las gradas alcanza los 150 pesos.
Tito Toto es propietario de un humilde puesto de mole, “Mole Charito”, donde lo han visitado políticos de todo los niveles, y distinguidos medios de comunicación nacionales e internacionales. “Para mi es un orgullo, que a pesar de los años, se me reconozca el haber iniciado esto”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario