POR HUGO MORALES ALEJO
CÓRDOBA, VER.- Desde que este reportero tiene memoria, el campo cañero, pero sobre todo el veracruzano, se ha manchado de rojo con la muerte de mucha gente.
CÓRDOBA, VER.- Desde que este reportero tiene memoria, el campo cañero, pero sobre todo el veracruzano, se ha manchado de rojo con la muerte de mucha gente.
Por un motivo u otro, generalmente en una constante lucha por el poder caciquil, salir de un modo de vida tradicional de forma pronta, para tener propiedades caras en poco tiempo, dirigiendo y encabezando negociaciones que afectan a cientos y miles de compañeros cañeros y obreros azucareros.
No hay desde cuándo empezar, desde que se comenzó el batey en Latinoamérica, ha sido una explotación de gente productora y obrera, por parte de los patrones.
Podríamos tal vez comenzar con la casi guerrilla de Tomasín --Tomás Sánchez Vitorero-- en la sierra del Palmar, comenzada en los conflictos de cañeros contra la empresa del ingenio La Constancia.
Según el libro Dulce Guanábana, de Pedro Ibáñez, el 5 de diciembre de 1969, los cañeros habían iniciado una huelga de brazos caídos en el Ingenio La Constancia, porque aseguraban que la empresa les robaba en el pesaje del producto a la hora de entrar al batey. Además la empresa les debía –como hoy pasa en todas las factorías- el pago de sus cosechas. La empresa dijo que no le importaba que algunos pararan en su entrega, que de por sí los demás irían a dejar su caña o perderían su cosecha.
Muchos cañeros dudaban en sumarse a la huelga, por ello fue que Gilberto Aguirre Ramos, hombre con olor a peligro, se dispuso a imponer la huelga en general, poniendo cadenas en la entrada, para quien osara entrar con su carro, tuviera que enfrentarse a él. La empresa vio que la gente no se atrevería a entregar su caña, por lo que comenzó a perder mucho en sus intereses.
El comandante Juan Hernández Campillo, por indicaciones de gente en el poder, de sobra conocidas, asesina a Gilberto Aguirre Ramos y deja herido de gravedad a su primo Belem Ramos.
Los acribilla por la espalda cuando estos bebían cerveza en un bar frente al ingenio. Esa misma noche el palacio municipal es asaltado por un grupo de hombres armados dirigidos por el hermanastro de Gilberto Aguirre Ramos: Tomás Sánchez Ramos (a) Tomasín, éste busca al comandante para cobrar la muerte de su hermano, al no encontrarlo mueren en la refriega 5 policías. Es hasta enero de 1970, en que la gente de Tomasín embosca al comandante de la policía municipal Juan Hernández Campillo, dejándole 500 impactos de bala en su jeep. Muere desde luego el comandante.
Tomasín y su banda comienzan a tener el apoyo de la gente, en toda la sierra, porque “hacen su justicia” al cometer atracos contra las odiadas factorías, los ingenios azucareros.
En Julio de 1971 asaltan al camión recolector del Banco Nacional de México -Banamex. En enero de 1972, se introducen a las oficinas del ingenio El Refugio y roban la caja fuerte. En Abril de 1972, asaltan la pagaduría del ingenio Central Moztorogo, en el tiroteo mueren tres personas y tres heridos.
Tomasín explicó en una entrevista al periodista Luís E. Reséndiz Téllez que él asaltó a los ingenios por venganza, ya que los propietarios le pagaron a Campillo para que matara a su hermano.
En enero de 1978, Muere Tomasín luego de un enfrentamiento en el Puerto de Veracruz.
Esta podría ser una de las primeras masacres ocurridas por la búsqueda de la justicia en el campo cañero.
LA MUERTE DE ROQUE SPINOSO FOGLIA
LA MUERTE DE ROQUE SPINOSO FOGLIA
El legendario Roque Spinoso Foglia fue acribillado el 25 de noviembre de 1984, cuando regresaba de una fiesta familiar, acompañado de su primo Sergio Spinoso, Delegado de Tránsito en Cardel, otro primo, César Spinoso Corral y un tipo apodado El Ronco.
Roque había sido el cofundador, junto con Lauro Güido Vargas, Pío Corro, Manuel Pérez y un grupo de valientes individuos, de lo que hoy es la Unión Nacional de Productores de Caña de Azúcar (UNPCA-CNC), que se hizo a pesar del cacicazgo de Alfredo V. Bonfil, dirigente de la Confederación Nacional Campesina, líder genuflexo a los intereses capitalistas.
A pesar de los esfuerzos gubernamentales porque los cañeros no se organizaran, Roque fue desde luego el más fuerte e idealista luchador y defensor de los cañeros. De inmediato, a su muerte se ventiló la tonta versión de que era venganza del narcotráfico. Se culpó a los Izquierdo Ebrard (cuñados del entonces jefe policiaco Arturo “El Negro” Durazo Moreno) del rancho “Camino Real” en Nautla, de donde fueron administradores los Spinosa Corral y que después fue decomisado a los Arellano Félix. Igualmente se ventiló la versión de que había sido autoría de Felipe Lagunes (a) “El Indio”, líder de la Sonora Matancera (banda delictiva muy temida en esos años).
Ya Roque había vencido la cárcel, cuando el apoyo del “Cura Guerrillero”, Bonilla Machorro, presbítero de formación poco conservadora, seguidor de la Teología de la Liberación. Roque había vencido todo, con la fuerza de la razón, el gobierno federal lo respetaba, los cañeros lo amaban, por su liderazgo y valentía. Era entonces diputado federal por el PRI.
Desde luego las cámaras industriales no estaban tan contentas de tener que lidiar con un toro de esta envergadura, lo deseaban lejos, neutralizado y por más que hacían no lo lograban.
Roque salía del Rancho El Relicario en el norte del estado, ése 25 de noviembre, camionetas de hombres apostadas al lado de la carretera, fueron vistas por la avanzada del personaje más histórico del campo cañero. De repente todo quedó ahí, un movimiento que crecía en organización, en honestidad, murió perforado por las balas de metralla. Luego de su muerte, la UNPCA-CNC nunca volvió a ser lo mismo.
Su muerte ha quedado impune hasta la fecha.
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