Luis Velázquez 11 de septiembre de 2012
I
La priista Nieves Sánchez Gómez, exdirectora de COVAEB, exregidora del ayuntamiento de Veracruz con Jon Rementería fue la primera priista en perder la alcaldía de Boca del Río ante un panista: Ángel Deschamps Falcón.
Luego, el partido tricolor experimentó otra derrota con Héctor Ariza de candidato ante Adrián Sigfrido Ávila Estrada
Después, el priista Carlos Sosa Lagunes perdió ante Francisco Gutiérrez de Velasco Urtaza.
Y cuando Adrián Ávila Estrada fue cobijado por el PRI como candidato a la presidencia municipal, el panista Miguel Ángel Yunes Márquez infligió otro fracaso electoral al partido rojo.
En el tsunami electoral apareció un candidato del PRI para la diputación local con el arquitecto egresado de la Universidad Cristóbal Colón, Raúl Zarrabal Ferat, y el partido tricolor ganó la elección.
El priismo en Boca del Río empezó a renacer. Sintió que estaban de regreso.
Y la tesis fue confirmada cuando el priista Salvador Manzur Díaz derrotó al panista Humberto Morelli.
Pero ahora, dicen los boqueños, una vez más el partido de Erick Lagos Hernández está en riesgo.
II
Primero: porque en la elección del primero de julio les fue mal.
Perdieron la elección presidencial de Enrique Peña Nieto, como, desde luego, sucedió en el resto de Veracruz.
Perdieron la elección de diputado federal con Oliver Aguilar Yunes.
Perdieron la elección de senadores con José Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa.
Pero además, la dirigencia priista está hecha bolas con la renuncia anunciada (obligada, forzada, claro) de Jorge Reyes Leo.
Y por tanto, la llegada de un improvisado de la política, Héctor Muñiz, quien del paso efímero en la CNOP, sin pena ni gloria, se encargaría del partido en tiempos huracanados, cuando ahí requieren un general de cinco estrellas.
Y cuando, ni modo, nadie puede desconocer el hartazgo ciudadano contra el flamante partido rojo.
III
Hay, sin embargo, otro agravante: mientras la militancia priista apuesta veinte y las malas a que Raúl Zarrabal Ferat, secretario de Comunicaciones, ganaría de calle la alcaldía, han dejado correr la versión que Sergio Pazos junior será el candidato.
Y aun cuando faltan seis, siete meses para el humo blanco y muchas cosas pueden suceder, la militancia se está encanijando, pues el PAN, dicen algunos boqueños, ganaría si reproduciendo el modelo de Calígula con Incitatus, postulara como candidato una mojarra, digamos, que tomara vida como en una historia de Walt Disney.
Y es que si Zarrabal abrió la puerta al PRI para regresar al poder local, significa una garantía para la presidencia municipal.
IV
De acuerdo con las versiones, en la cúpula roja están convencidos que en Boca del Río, igual que en otras demarcaciones, peligran las candidaturas del año 2013.
Y en tal dinámica se han convencido que sólo nominando a empresarios como candidatos ganarían y conservarían los cargos públicos, considerando que del lado del PAN será gente de la iniciativa privada la que aparezca en la boleta.
Así, en la lógica común visualizan un empresario contra otro.
Pudiera ser.
Carlos Sosa Lagunes y Héctor Ariza, por ejemplo, son magnates y perdieron.
Pero más aún.
Mientras en el puerto jarocho hay dos candidatas visibles (Ainara Rementería para la alcaldía y Ana Guadalupe Ingram para la diputación local) en abierta precampaña, gastando sus ahorros en propaganda y publicidad, en Boca del Río están, diríamos, midiendo “el agua a los camotes”.
Pero al mismo tiempo, desconcertando a la población priista, incluso, a los actores políticos y sociales.
V
Si Erick Lagos y compañía van por buen camino habrá de conocerse hasta mediados del año entrante, cuando el ciudadano deposite el sufragio en las urnas.
Para entonces, Enrique Peña Nieto será presidente y si en el año 2013 le tocarán elecciones en 14 entidades federativas (gobernadores, alcaldes y diputados), aspirará a que su partido gane de todas… todas.
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