sábado, 6 de octubre de 2012

*Grandes pendientes en Veracruz, el ejemplo Tierra Blanca

Hay grandes pendientes sociales en Veracruz. Uno de ellos, los 650 mil analfabetas, según Adolfo Mota, que no saben leer ni escribir. 950 mil, según Víctor Arredondo en su última comparecencia como secretario de Educación en noviembre de 2010.
De cualquier manera, si son 650 mil personas, mayores de 15 años, que ni pueden leer libros ni periódicos ni tampoco escribir una cartita, habla del fracaso del Estado de Bienestar, el Estado de Derecho, ·el estado ideal para soñar·.
Un sexenio se va de palacio y otro llega, y no obstante, el número de analfabetas se ha convertido en la piedra que Sísifo quiso trepar en la espalda a la cima, y cuando apenas iba llegando la piedra resbalaba y otra vez ida y vuelta y otra vez ida y vuelta, sin la esperanza de lograr el objetivo.
Ya por culpa de la austeridad, por las arcas tronadas desde el sexenio anterior, por insensibilidad social, porque en ningún momento la alfabetización es prioridad en la política educativa, los 650 mil analfabetas de Veracruz ahí están, como una vergüenza.
Y lo peor. Desde la Secretaría de Educación el pendiente se oculta. Mejor dicho, se minimiza. Se menosprecia. A nadie parece importar. Ni siquiera, vaya, al mismito Instituto de Educación para los Adultos, a quienes en repetidas ocasiones se ha solicitado información en la materia, y el silencio es la única respuesta.
Inverosímil en la tierra de Rafael Delgado, Enrique Rébsamen, Enrique Laubscher y Juan Nicolás Callejas Arroyo, el apóstol de la educación en Veracruz.

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